HIMNO A KALÍ

 

Canta, Diosa, tu gloria inmortal, Destructora de Mundos:

que tu espada en mi mano se vuelva divina Palabra.

¡Energía que todo lo creas: escribe tu himno!

 

Ya las piras humanas humean a lo ancho y lo largo;

criminales, los hombres con saña destruyen su mundo:

con rimeras de brazos cortados adornas tu talle,

con rimeras de cráneos tu cuello y tus pechos desnudos.

 

¡Krim!, exclamo y tu nombre pronuncio temblando de miedo:

¡ah, Kalí Bienhechora, perdona mis muchos pecados!

Ignorante, he creído en mentiras de vivos colores,

me he aferrado a espejismos deseando que fueran eternos;

ya los seres queridos se fueron como hojas al viento…

¡Sólo en ti, Noche Eterna, se encuentran verdad y consuelo!

 

Despeinada, te agitas blandiendo la espada sangrienta;

la cabeza cortada te mira con ojos de vidrio.

“¡Tú que tanto sabías, responde: ¿qué sabes ahora?!”

le preguntas y lanzas al aire la risa que hiela. 

Una mano hacia arriba me muestras que dice: “no temas”,

otra mano hacia abajo promete divinas ofrendas.

 

¡Ah, Kalí Bienhechora, contemplo tus pechos al aire,

los pezones mirando orgullosos al cielo de plomo;

en tu vientre de diosa el ombligo parece un lucero;

entre brazos bailantes rotundos asoman tus muslos;

tus caderas danzantes en torno salpican la sangre;

de azabache tus nalgas ondulan al ritmo del canto;

tintineo de ajorcas despiertan tus pies delicados

al bailar sobre el blanco cadáver aún empalmado.

¡Oh, Kalika Smasana, rodeada de piras y cuerpos:

para tí el mundo entero se ha vuelto ya un gran cementerio!

 

Torbellinos esparcen cenizas y mezclan los huesos;

los chacales aúllan y se oye graznar a los cuervos:

“¡Ved al rey codicioso triunfante en su nuevo palacio;

ved al rey de la tierra y los cielos juntar su cosecha.

Esas manos rapaces ahora reparten sus dedos;

esas cuencas vacías ahora escudriñan lo negro.

El que todo lo supo y lo quiso ni quiere ni sabe:

el cerebro soberbio ha cedido su trono al alcohol!”.

 

En lo alto la Diosa levanta su cáliz de cráneo;

risotadas profiere, borracha, la Madre del Mundo.

La Energía Suprema me mira y me arrastra con ella:

torbellinos de fuego y de hielo dispersan mi mente;

me disipo en tu llama y el tiempo hace fin de repente.

¡Sólo en ti, Shakti eterna, Kalí, vivo ya para siempre!

 

El silencio vacío ha trenzado su nido de oro:

el diamante en el loto reposa bañado en silencio.

 

Uno somos tú y yo: yo y tú somos uno.

 

Hrim, Hrim, Hum, Hum, Krim, Krim, Krim,

¡KalÍ Bienhechora!,

Krim, Krim, Krim, Hum, Hum, Hrim, Hrim,

¡salve!

 

 

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