Olga

 

Porque tu nombre

tiene el fulgor de las

mareas antiguas

que hermanaban hombres

y peces

en las noches súbitas;

porque vibra

en el aire un son

profundo e inquietante,

Olga,

cuando te vas;

y porque en las

noches tibias de fines de marzo

arranca la luna

agudos resplandores

de tu nombre

de cristal:

 

para ti el relámpago

que ilumina los campos

en la noche serena;

para ti la

música que trae a jirones

el viento;

para ti, Olga,

Andrómeda y sus

círculos de luz.

 

 

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