Tempus fugit

 

El tiempo huye.

 

Pasan lentas nubes

blancas a la luz de

esta estrella sobre

el cielo azul. Gris

llega el crepúsculo.

 

En el balcón las

plantitas recién germinadas

parecen idénticas

desde hace un año.

En la imaginación

los recuerdos van creando

la fantasía del tiempo.

 

¡La impaciencia me

devora!

 

En los museos

el escriba sentado espera

paciente el dictado

desde hace cuatro mil años.

En la cantera los obreros

pican piedra para las esfinges.

 

“¡El sol es Dios!”

gritan los impresionistas

rojo perfecto círculo

en el cielo gris y el río

de la ciudad.

 

Un millón de años

desaparecieron para siempre

de la noche a la mañana

y nuestro siglo

se vanagloria de

sí mismo.

 

¡Ah, mi poema, ahora,

ahora, te quiero

ahora!

 

Para el hombre que

crea el tiempo

su tiempo es todo.

 

 

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