Enciclopedia

Oceánico,

lo que existe

juega con las palabras

de los hombres

y las arroja,

cuando se cansa,

a las playas varadas 

de las enciclopedias.

 

Recogí de la arena

este verano

un trozo de madera

agujereado por los

gusanos marinos,

pulido por las olas,

con una diminuta

caracolita

alojada,

y ahora,

callado sobre mi mesa,

es como una palabra

del mar.

 

 

 

 

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