Crisis de identidad

En el país del cambio

todos estaban locos:

se miraban en espejos desechables

que rompían después de cada uso.

En el país de la estabilidad

eran muy sensatos:

en lugar de usar espejo se miraban

en la foto del carnet de identidad.

 

En el país de la locura

todo era asombroso

y la curiosidad de los niños

se convertía en la humildad de los sabios.

En el país de la sensatez

todo estaba en orden

y la ficha de cada uno especificaba

quién era y para qué vivía.

 

En el país de lo asombroso

no ocurría dos veces la misma cosa

y ninguna cosa era la misma

en distintos momentos

y todo el mundo se divertía mucho.

 

En el país, ¡ay!, del orden

todo era siempre igual de aburrido

y el paso de las estaciones

iba perfilando grises churretones

en las desteñidas casacas de los maniquíes

a la intemperie.

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en poesía. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s