Curiosidades científicas

Los hombres estamos hechos de noche

cubierta por una fina capa de día.

Por eso si cerramos los ojos con fuerza

podemos ver el firmamento estrellado y la delicada

geometría de las constelaciones

expandiéndose en nuestro interior.

. . . . . . . . . . .

 

No hace tanto que salimos

del mar.

De hecho, la composición de nuestra sangre

recuerda la del agua salada

y todos hemos podido comprobar cómo cuando las posiciones

del sol, la tierra y la luna coinciden en el mismo eje

las mareas vivas que se originan en nuestro interior

suben hasta anegar nuestro estado de ánimo

y dejan al retirarse nuestro cerebro

perdido de recuerdos,

como despojos sobre

 la playa.

. . . . . . . . . . . .

 

El hombre y el chimpancé

poseen un material genético idéntico

en un noventa y nueve por ciento.

En el uno por ciento restante hallamos

los poetas

la estrellita

que nos hace escribir

lo que el resto del cuerpo

siente.

 

Por eso verás,

Soledad,

que las caras de mono que pongo

y que tanto te hacen reir

no me impiden llevarte de paseo

por los campos marcianos del tiempo

ni trepar por los montes de la tierra

para ver desde lo alto

el suelo del que venimos

 y al que volvemos.

 

 

 

 

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