Naturaleza

La cultura me atenaza.

¿Tendré que ver mis paisajes

en los medios de comunicación

de masas

y sentir las caricias de las

máquinas tragaperras?

 

Busco al animal que yace

debajo de esta pesada masa

encefálica,

rastreo sus movimientos y sus

ruidos y voy detrás

de sus impulsos

ciegos.

 

Siento bajo mis narices millones

de años de evolución

viendo su obra incompleta

al pasar su película

por la pantalla de mi

retina.

 

Trepo los dorados cerezos

del atardecer

para ver al sol más rojo

ponerse dulce antes de que

la noche de ámbar

lo trague

y olfateo como el mastín

los aromas de lo negro

que cruza en silencio

la sombra.

 

Siento bajo mi piel

como en la chilaba de un

fedayin árabe

tu cuerpo de arena

que descubre a lo lejos sus

oasis donde corren

las aguas siempre.

 

Y en las brumas de tu

mirada siento la cascada

de tu cabello y la

tromba de tu sonrisa y

el aliento

que mece suave las avenas

locas de las montañas.

 

 

 

¡ Ah, naturaleza madre,

toma tú mi pluma y escribe

por mi mano lo que brota

de tu corazón caliente que

late como una estrella

en el centro justo de las

galaxias y cruza como

un viento solar

nuestras vidas !

 

¡ Hiere, si quieres,

nuestros corazones con el beso

profundo de tu voluntad

y brilla en nuestras miradas

como estrellas vivas

del cielo de los hombres !

 

 

 

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