Soledad

Las tormentas que en el mar de la era arcaica

sembraron en las crestas de las olas

el origen de la vida

algo sabían de esta mañana de junio

en que los enamorados descubrimos

en el parque

el árbol de las hojas

de mariposa.

 

El día que estalló la noche

y los billones de soles

y las estrellas

partieron a la conquista de lo

que no existía

un guiño de energía sonrió

previendo ese rayito dorado

que juega sobre tu mejilla,

contento de haber sorteado

el follaje.

 

Los millones y millones de años

que, aquí o en otro momento,

inmovilidad absoluta de las distancias lumínicas

que acompasan las vibraciones elementales,

tejieron y destejieron el mensaje cabalístico

de los ácidos nucleicos

dieron por bien empleado su tiempo

el domingo,

al ver tu rostro resplandecer

ante un pequeño insecto que,

muy joven aún, sin duda,

no se atrevía a volar.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en poesía. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s