HIMNO A LALITA

 

 

La Madre Divina refulge en su cuerpo escarlata;

con rojos rubíes se toca y con luna creciente;

su cara sonríe y sus pechos son firmes y bellos;

la copa repleta de néctar sostiene en su mano;

levanta en el aire con la otra un loto encendido.

 

La Diosa con ojos de pétalo vive en un loto;

dorada, sostiene en su mano un ramo de flores;

con la otra, al devoto postrado señala: “no temas”;

es paz y es verdad; generosa; los dioses la alaban.

 

 

Sri Lalita Sahasranama Stotram

 

 

1. Salve, Madre Divina del mundo, Suprema Señora;

de la Mente más clara nacida; Energía de dioses.

 

2. Con el brillo de mil soles luces; son cuatro tus brazos;

con las manos de abajo sostienes el lazo y la vara.

 

3. Con las manos de arriba una caña de azúcar y flechas

que son cinco deseos que bañan, rosados, el mundo.

 

4. Tu cabello es fragante de champa, punnaga y ashoka;

tu corona destella engarzada con rojos rubíes.

 

5. Es tu frente la luna que brilla en el cuarto creciente,

y el tilak carmesí es la mota que adorna tu cara.

 

6. Tus pestañas son arcos de entrada al hogar de lo bello;

como peces se mueven tus ojos nadando en belleza.

 

7. Tu perfecta nariz es un fresco capullo de champa

y en su arito un brillante refulge más vivo que Venus.

 

8. Ramilletes radiantes de kadam sobre tus orejas;

por pendientes orbitan en ellas el sol y la luna.

 

9. Tus mejillas son mucho más lindas que el rosa zafiro,

y tus labios eclipsan la llama del rojo coral.

 

10. Como brotes de pura verdad son tus níveos dientes;

de alcanfor y betel de tu boca se expande el aroma.

 

11. Tu palabra supera la música de Sarasvati;

tu sonrisa deslumbra la mente de Sri Kamesvara.

 

12. Tu mentón es sin par en belleza; tu cuello se adorna

con el mangalasutra anudado con fe por tu esposo.

 

13. Brazaletes de oro engalanan, lucientes, tus brazos;

enjoyado collar con colgante de perla, tu cuello.

 

14. Con tus pechos le pagas la gema de amor a tu esposo:

como frutos de la trepadora que es tu cabellera.

 

15. Tu cintura es tan fina que sólo se puede intuir

tras el negro cabello que enmarca tu ombligo precioso.

 

16. Tus caderas rodea una prenda de un rojo encendido;

tu cintura, una faja con gemas y mil campanillas.

 

17. De tus muslos la suave tersura conquista tu esposo;

tus rodillas son joyas talladas en rojo rubí.

 

18. Como aljabas del dios del Amor que ornamentan luciérnagas

son tus piernas; y bien torneados, tobillos y pies.

 

19. Y las uñas dan luz al devoto postrado ante ellos:

pies más bellos que el loto, adornados con ricas ajorcas.

 

20. Con la gracia del cisne te mueves, tan calma y tan suave;

la Divina Belleza en ti guarda su áureo tesoro.

 

21. Toda Tú sonrosada, perfecta, adornada divina;

Tú, consorte de Shiva, al que das su poder creador.

 

22. Tú que habitas en el Monte Meru, en el Centro del Gozo; 

cuyo trono lo forman los cinco brahmanes divinos.

 

23. Tú que habitas en el Sahashrara y el bosque de kadams;    

Tú que, llena de gracia, a tus fieles concedes tus dones.

 

24. Majestad alabada por todos los seres divinos,

cuya hueste de Shaktis combate al rival Bhadasura.

 

25. Sampatkari encabeza su ejército fiel de elefantes;  

Ashuarhudha, a su lado, comanda la caballería.

 

26. En su carro equipado con todos los tipos de armas;

atendida con celo por Syámala, el sabio ministro.

 

27. Precedida por Dandanathá, que comanda su ejército; 

en el centro del muro de fuego de  Jualamalínika.

 

28. Disfrutando al ver a sus Shaktis luchar contra Bhanda;   

complacida al ver a sus Nityas chocar contra el mismo.

 

29. Tan feliz viendo a Bala, su hija, pelear con valor;   

y también viendo a Syamala dar a Vishanga final.

 

30. Apreciando el valor de Varahi al matar a Vishukra; 

engendrando a Ganesha con sólo mirar a su esposo.       

 

31. Viendo cómo Ganesha destruye las trampas de Bhanda;

destruyendo con sus proyectiles los del enemigo.

 

32. De sus uñas recrea los diez avatares de Vishnu

y destruye con un proyectil los demonios Asuras.

 

33. Con las llamas de otro misil mata a Bandha y Sunyaka.

Sus poderes alaban los tres: Brahma, Vishnu e Indra.

 

34. Revivir hizo al dios del Amor abrasado por Shiva.

Su carita de loto es la parte primera del mantra;

 

35. desde el cuello hasta el talle es la parte segunda del mismo;

y del talle a los pies llega al fin la quincena de sílabas. 

 

36. Ella misma es el mantra con todas sus combinaciones;

se revela en el néctar que fluye desde el Sahasrara.

 

37. Es Kaulini, divina yoguini de la escuela Kaula,

y es Akula, en la mística unión de la escuela Samaya.

 

38. Muladara hacia arriba desata el nudo de Brahma;

Manipura hacia lo alto deshace el nudo de Vishnu.

 

39. Al llegar al chakra Agya destruye el nudo de Rudra

y así asciende al Sahasrara y todo lo inunda de néctar.

 

40. Destellando en lo alto domina los chakras con Shiva,

ella que es Kundalini y semeja un tallo de loto.

 

41. Es Bhavani; da la libertad al devoto sincero;

auspiciosa, por quien sus devotos no hay bien que no logren.

 

42. Al alcance de la devoción, los temores aparta.

Es Shambhavi y Sharvani: la esposa de Brahma la adora.

 

43. Es Shankari y Shrikari: su cara es la luna de otoño.

Apacible; soporte de todo; sin nada que ignore.

 

44. Impoluta; uniforme; inmortal; impasible; intangible;

indivisa; serena; sin miedo, pesar ni deseo.

 

45. Indomable; inmutable; inmanente a sí misma por siempre;

impecable; intachable; perenne Conciencia despierta.

 

46. Sin principio; sin mancha; sin dueño; sin lindes ni freno;

sin pasiones ni orgullo, que orgullo y pasiones destruye.

 

47. Sin zozobra, ambición ni ilusión: espejismos disipa;

desprendida, desinteresados convierte a sus fieles.

 

48. Sosegada, destruye la ira y también la codicia;

verdadera, elimina las dudas; libera del ciclo.

 

49. Invariable, donde ella reside no hay ya diferencias;

inmortal, quita el miedo a morir; sin hacer nada, triunfa.

 

50. Sin igual, es imperecedera, no hay quien la destruya;

de difícil acceso; pesares aparta y da dicha.

 

51. Alejada del mal, pone fin a los planes malvados.

Omnisciente y misericordiosa, a todos supera.

 

52. Energía de todos los dioses, también salvadora.

Gran Señora del Cosmos; esencia de todos los mantras.

 

53. Transcendente Conciencia; sustancia de yantras y tantras.

Sólo ella es la Diosa Suprema, la gran diosa Lakhsmi.

 

54. Que destruye el efecto del más despreciable pecado;

que es supremas esencia y magia y fuerza y dicha.

 

55. Superior en valor y energía y nobleza y riqueza;

sin igual en saber y en poder: Gran Maestra del Yoga.

 

56. El gran Tantra, el gran Mantra, el gran Yantra, el Asana supremo.

Adorada por Shiva Bhairava en el Gran Sacrificio.

 

57. Que testigo será de la danza arruinante de Shiva;

que es consorte del dios del Deseo  y Divina Belleza.

 

58. Cuyo culto conlleva los sesenta y cuatro ingredientes;

atendida por sesenta y cuatro crorés de yoguinis.

 

59. Que recibe el culto Shrividya en el Centro de Luna;

de exquisitas figura y sonrisa; la luna en su frente.

 

60. Que es la reina de todos los seres, con vida o sin ella;

que es Parvati, con ojos de pétalo y brillo rubí.

 

61. Que se sienta en el trono formado por los cinco Brahmas;

que es la pura Conciencia, el supremo Placer, la Gran Sabia.

 

62. Meditante; en lo que se medita; la meditación.

La despierta; la que está soñando; sin bien y sin mal.

 

63. La que duerme en un sueño profundo y es todo a la vez.

La que crea con forma de Brahma y de Vishnu protege.

 

64. La que toma la forma de Rudra para destruir;

la que crea con gracia divina un nuevo universo.

 

65. Es Bhairavi, la diosa terrible, y Bhagamalini;

es la Diosa Suprema llamada también Bhagavati.

 

66. Que cuando abre los ojos construye y destruye al cerrarlos;

cuyas caras y ojos y pies y cabezas son miles.

 

67. Creadora de todo, de Brahma al pequeño gusano;

cuyas órdenes los Vedas son; la que ordena la vida.

 

68. Cuyos pies con sus frentes de rojo los Shrutis impregnan;

que es la perla preciosa que guardan en sí los Agamas.

 

69. Que es el Todo, la Dicha Eterna, la Gran Soberana;

que es la Madre, sin fin ni principio, adorada de dioses.

 

70. Narayani; el sonido primero; sin nombre ni forma;

ella es Hrim, la semilla; es modestia; ni busca ni aleja.

 

71. Es la Shakti del rey de los reyes; tiene ojos de loto.

Es amor, es delicia, es encanto, es la esencia del gozo.

 

72. Es la esposa del dios del Amor; luna llena es su cara;

por estar con su esposo suspira; ella es la Mujer.

 

73. Es Kalyani bendita; las flores de kadam la encantan;

la raíz del entero universo; de gran corazón.

 

74. Es la esencia del arte; es belleza que todos codician;

están llenos sus ojos de gracia; está ebria de néctar.

 

75. Al entero universo trasciende; está viva en los Vedas;

cuyo juego es crear, mantener y, al final, destruir.

 

76. Es el cuerpo de todos los seres y a todos protege;

es la norma de todos los cuerpos, las almas la adoran.

 

77. Victoriosa; adorable pureza; amantísima Madre;

ella pone en la boca del sabio preciosas palabras.

 

78. La ignorancia disipa en sus fieles, les da libertad;

a los hombres inspira el camino de recta conducta.

 

79. Es la luz de la luna que a aquellos que penan alegra;

siempre joven; con todo fervor los ascetas la adoran.

 

80. Ella es Chiti, Suprema Conciencia, que todo lo crea;

un poquito de su éxtasis forma el de Brahma y otros.

 

81. Es Conciencia interior y palabra en la fase inaudible;

balbuceo y palabra sonora; es el cisne en el lago.

 

82. Es la vida del dios del Amor; sabe qué hacen los hombres;

es la esencia del íntimo amor; la Victoria en sí misma.

 

83. En el trono sagrado se sienta, en el Agya chakra;

se la honra con ritos secretos, secretas liturgias.

 

84. Es testigo de todo y no hay nada testigo de ella;

de las diez cualidades perfectas se encuentra dotada.

 

85. Compasiva en todo momento; sin par; da el Nirvana;

tiene forma de dieciséis Nityas; con Shiva es andrógino.

 

86. Resplandor que ilumina, ella es Soberana Suprema;

es la causa primera; universo aparente y oculto.

 

87. La que todo lo impregna; a la vez ignorancia y saber;

la que alegra a su esposo, igual que la luna a los lotos.

 

88. Como el sol a las sombras da fin, la ignorancia disipa;

anunciada por Shiva, por él adorada, ella es Shiva.

 

89. Es amada por Shiva; los hombres de bien le dan culto;

infinita; con luz; más allá de la mente y el habla.

 

90. Poderosa Conciencia, es la esencia de todas las fuerzas;

es la Diosa del atardecer, venerada en el Sandhya.

 

91. Cuyo trono es el cosmos; que es Jiva en sus cinco envoltorios;

cuya gloria es sin fin; siempre joven y en alas del éxtasis.

 

92. Arrobada, con ojos en blanco y mejillas rosadas;

perfumada de incienso de sándalo y flores de champa.

 

93. Cuya forma es graciosa; llamada también Kurukulla;

es la Diosa que adoran los Kaulas en sus rituales.

 

94. Plenitud, fortaleza, alegría, sosiego y delicia;

bendición; claridad; la que libra el camino de obstáculos.

 

95. Refulgente; con un tercer ojo; es Amor de Mujer;

creadora de todo; que habita en el monte Malaya.

 

96. La de rostro precioso y radiante belleza de loto;

resplandor deslumbrante; su cuerpo es de forma sutil.

 

97. Vajreshvari: Señora del Rayo; que nunca envejece;

de los siddhas Suprema Señora; la más renombrada.

 

98. Que reside en el chakra Vishuddha; toda ella rosada;

que está armada y tiene tres ojos y una única cara.

 

99. Que preside la piel en los vivos; terror de los necios;

rodeada de dieciséis Shaktis; es Madre Dakini.

 

100. Que reside en el chakra Anahata y tiene dos caras;

que sostiene un rosario y preside la sangre en los vivos.

 

101. Kalaratri y sus shaktis la atienden, en número de once;

a los héroes su ayuda asegura; es Madre Rakini.

 

102. Manipura en su joya la acoge; ahí tiene tres caras;

está armada del rayo y la atienden Damari y sus shaktis.

 

103. Rubicunda, preside la carne en los seres vivientes;

a sus fieles les hace felices; es Madre Lakini.

 

104. Svadhisthana es su reino de agua; son cuatro sus caras;

de tridente está armada y su tono es dorado y relumbra.

 

105. Que preside la grasa en los vivos; le gusta la miel;

cinco shaktis en torno la sirven; es Madre Chakini.

 

106. Muladhara le brinda reposo; ahí son cinco sus caras;

que preside los huesos; la atienden Varadi y sus shaktis.

 

107. Es la Madre Sakini. En el Agya chakra reside;

su color ahí es blanco y presenta al devoto seis caras.

 

108. Que preside la médula en todos los seres vivientes;

Hamsavati y sus shaktis la atienden; es Madre Hakini.

 

109. En el chakra Sahasrara brilla como un arco iris;

ahí su cara es redonda y mira en cualquier dirección.

 

110. Es la Madre Yakini; preside en los vivos el semen;

es la Diosa de la inteligencia y de la memoria.

 

111. Alcanzable tan sólo por la devoción más sincera;

que libera las almas del ciclo sin fin del Samsara.

 

112. Que es espejo de Shiva, Verdad, el origen de todo;

que conjura el dolor y la muerte en todas sus formas.

 

113. La primera de todo; transciende cualquier pensamiento;

vencedora del tiempo; feroz Katyayani guerrera.

 

114. Como flor de granado relumbra; betel en su boca;

de belleza hechizante; su brillo supera al del sol.

 

 115. Regidora de orbes; tesoro; eterno placer;

que testigo será del desastre final de este mundo.

 

116. ¡Parashakti: Energía Suprema! ¡Conciencia en sí misma!

Reservada e inactiva como ebria de vino se muestra.

 

117. Como tallos de loto son suaves y finos sus brazos;

adorable; es suyo el imperio del vasto universo.

 

118. Shrividya: es el mantra de una quincena de sílabas

y también el que añade otra sílaba y son dieciséis.

 

119. Que con una mirada nacer hace miles de Lakshmis;

que en el loto Sahasrara brilla como un arco iris.

 

120. Que relumbra lo mismo que el sol dentro del corazón;

Dakshayani, que el rito de Daksha por Shiva venció. 

121. Cuya cara sonríe con gracia; de ojos hermosos;

semejante al Gurú; virtuosa; origen del habla.

 

122. De los dioses Señora; Gran Jueza; nuestro íntimo Yo;

adorada en el último día de luna creciente.

 

123. Es la luna en todas sus fases; su amor, poesía;

a derecha e izquierda la sirven Sarásvati y Lakhsmi.

 

124. Energía primera; infinita; el alma de todo;

creadora de mundos sin fin; de presencia divina.

 

125. Ella es Klim; adorada en secreto; confiere kaivalya;

de tres formas; tres mundos la adoran; divina Trimurti.

 

126. Irradiando divina fragancia; en su frente el tilak;

es la hija del Rey de las Cumbres; la atienden gandharvas.

 

127. En su útero, el mundo; del habla, Suprema Señora;

se la alcanza mediante dhyana; es Pura Conciencia.

 

128. Anunciada en los Vedas; supremos Saber y Placer;

creadora de mil universos por sólo jugar.

 

129. Más allá de la vista ordinaria; el sujeto final;

que es yoguini; objeto del Yoga y la meta del Yoga.

 

130. La energía de la voluntad, del saber y el hacer;

en quien todas las cosas reposan; el Ser y el No Ser.

 

131. De ocho formas; el cosmos dirige; disipa ignorancia;

solitaria; no tiene rival; Unidad indivisa.

 

132. Dadivosa; al mundo alimenta; Unidad primigenia;

es Brahmani, la Shakti de Brahma, su dulce placer.

 

133. Semejante al lenguaje; del ser y el no ser más allá;

cuyo culto es sencillo; a sus fieles les colma de bienes.

 

134. Es la Reina de reyes; en ella se basa el dominio;

compasión luminosa; al que es fiel devoto hace rey.

 

135. Reina Lakshmi; que blande sus armas al frente de ejércitos;

ella otorga el dominio imperial y su faja es el mar.

 

136. Vencedora de Daityas; sagrada rectora de mundos;

creadora Savitri; Verdad, Dicha Eterna y Conciencia.

 

137. Más allá del espacio y del tiempo; la Gran Seductora;

Sarasvati divina; la Madre de la Inteligencia.

 

138. La que no tiene límite; esposa de Sri Sadashiva;

gran guardiana de las tradiciones; ascética Sadhvi.

 

139. Que transciende la mente; que alcanza la meta del Yoga;

delicada y graciosa de formas; consorte de Shiva.

 

140. Con la forma de Dakshinamurti; la que es en Sí Misma;

la que imparte la ciencia de Shiva; Maestra de ascetas.

 

141. Como un brote de eterno placer; puro amor; generosa;

que disfruta con la letanía sin fin de sus nombres.

 

142. Fundamento del mundo cambiante; es la salvación;

armonía de música y danza; modestia en sí misma.

 

143. Es la lluvia de néctar que extingue el Samsara y el fuego

que aniquila el pecado; su brillo las penas aparta.

 

144. Luna llena auspiciosa que enciende a los pavos reales;

rayo y hacha que males fulmina y tala la muerte.

 

145. ¡Mahakali!; ¡Señora Suprema!; que el mundo devora.

¡Terrorífica Chandi!; feroz destructora de asuras.

 

146. A la vez la cambiante y sin cambios; rectora de mundos;

que en perfecta armonía combina en sí las tres gunas.

 

147. Siempre pura; que luce el color de las flores de japa;

energía; esplendor; complacida con votos sagrados.

 

148. Exigente en su culto; que ama la flor de patali;

residente en el Meru; que adora la flor de mandara.

 

149. De los héroes Diosa; que mira hacia todas las partes;

es la Vida y da vida; en sí misma es la esencia de todo.

 

150. La venera Martanda Bhairava; es la diosa Tripura;

victoriosos ejércitos manda; es unión de contrarios.

 

151. Es verdad, bendición y saber; armonía de todo;

la que otorga deseos y puede adoptar cualquier forma.

 

152. Es tesoro del Arte; su nombre es también Poesía;

vigorosa; primera; hermosa como un loto en flor.

 

153. Luminaria suprema; morada de todos los seres;

la que ata y desata el eterno retorno del alma.

 

154. Es con forma y sin forma; es el cisne en el lago Manasa;

es veraz y es Verdad; la rectora interior de los seres.

 

155. Es la Madre del mundo; es Brahma y la shakti de Brahma;

es temible; requiere obediencia; es nuestro íntimo yo.

 

 156. La que otorga la vida; el sonido que da forma al habla;

siempre libre; origen del cielo; Señora de héroes.

 

157. Salvadora; que adopta la forma de imagen sagrada;

la que inicia la vida y alivia el dolor de la vida.

 

 158. Que es la fuente de Vedas y Mantras; de fina cintura;

cuya gloria y poder son sin fin; de brillantes colores.

 

159. Que da paz y reposo al que nace, envejece y fenece;

proclamada en los upanishads; que transciende la paz.

 

160. ¡Salve, Diosa que todo lo ocupas, Shodashi divina!

¡Shakti soy la mitad y la otra mitad eres Shiva!

 

161. Tu placer es la música; estar junto a Kama es tu dicha;

tus pendientes son de oro bruñido; tus formas, cambiantes.

 

162. Para ti no hay principio ni fin; de inocente belleza;

accesible a la vista interior; invisible hacia fuera.

 

163. Soy Tripura Malini; pasado, presente y futuro;

sin pesares ni frenos; colmada de dicha en mí misma.

 

164. Soy quien salva a los hombres del ciclo sin fin del Samsara;

la que rige los actos de ofrenda, los ritos de Yagya.

 

165. El soporte del Dharma; quien hace crecer las cosechas;

la cultura en sí misma; la causa del ciclo sin fin.

 

166. Del color del coral; encarnada en la forma de Vishnu:

sin principio y principio de todo; soy Kularupini.

 

167. Heroína y Señora de héroes; sonido primero;

lo absoluto; el ser y el no ser; claridad interior.

 

168. Yo soy Tú y Tú eres Yo: transcendente unidad indivisa;

Shadashiva es mi esposo y mi esposa entregada eres Tú.

 

169. Accesible a samayas y kaulas; conjuro el peligro;

equilibrio, dulzura y rigor; rigoroso es mi culto.

 

170. Me deleitan los ritos de Arghya y ofrendas de flores;

sonrosada igual que la aurora; dichosa por siempre.

 

171. Ambas vías, derecha e izquierda, me rinden su culto;

las familias de kaulas me adoran y otorgo el kaivalya.

 

172. Me enamoran los himnos de gloria; los vedas me alaban;

soy la Reina suprema; idéntica al rojo planeta.

 

173. Soy la Madre del mundo y su apoyo; no tengo pasiones;

generosa y valiente sin límites; toda yo espíritu.

 

174. Empuñando el diamante presido la senda de izquierda;

con sus cinco deberes me honra la de la derecha.

 

175. En el trono apoyado en los cinco divinos cadáveres;

soy eterna y así es mi dominio; al dios Shambhu embeleso.

 

176. Soy la Tierra que todo sostiene; soy justa y gloriosa;

trascendente a los mundos y gunas; esencia de paz.

 

177. Por jugar creo el vasto universo; soy Bala, la niña;

auspiciosa; vestida con gracia; esposa entregada.

 

178. Protectora de esposas; brillante; de puras ideas;

adorada en el bindu; primígena; Tripurambika.

 

 179. Los diez mudras me invocan; sin mí nada es Tripurasri;

Gyanamudra es saber y sabido: igual fuera que dentro.

 

180. Yonimudra que todo lo crea; la Madre triforme;

sin pecado; asombrosa; de dádivas colma a sus fieles.

 

181. La constancia nos la hace accesible; transciende los ritos;

compasiva; conjura las sombras de oscura ignorancia.

 

182. Comprensible por todos; de leyes que nadie transgrede;

Srichakra es su casa; su nombre, Tripurasundari.

 

183. Ella es Shiva en unión con su Shakti: es Lalitambiká;

y, así pues, sus mil nombres cantemos a Madre Lalita.

 

Ka e i la hrim

Ha sa ka ha la hrim

Sa ka la hrim

 

 

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HIMNO A TARA

 

¡Diosa Ugra-Tara,  sedienta de sangre,

que entre silbantes serpientes sostienes

el loto azul y la espada escarlata,

el bol de cráneo y el par de tijeras:

tu cuerpo oscuro de joven lozana

danza frenético sobre un cadáver

en blanco loto flotando en las aguas

que cubren todo tras el Gran Desastre!

 

Horripilantes, tu par de colmillos

blancos flanquean tu lengua vibrante;

tus firmes pechos se adornan de cráneos;

desde tu frente contempla el Espejo;

sierpes terribles adornan tu pelo,

apelmazado en revuelta coleta;

la piel de un tigre tu vientre preñado

cubre adornando tus bellas caderas.

¡Lanzas al aire tu risa espantosa!

¡Dando alaridos destruyes los mundos

ilusionarios de miedo y deseo!

 

¡Oh, Madre Tara, preñada de mundos:

mundos devoras,  preñada insaciable!

 

Tu libertad sólo un freno conoce:

Shiva, indefenso, se ha vuelto pequeño;

llanto de niño se eleva hasta el cielo;

envenenado, su vida peligra.

Tara, tu furia se aplaca al instante,

en tu regazo recoges al niño,

con blanca leche alimentas a Shiva.

¡A Shiva salva su Shakti tigresa!

 

¡Oh, Madre Tara, Kalika preciosa,

por tu favor rogaré en la Gran Cena!

 

Te ofreceré, sí, las cinco sustancias:

cúbreme tú con tu eterna clemencia.

 

Om Hrim Strim Hum Phat

 

 

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HIMNO A KALÍ

 

Canta, Diosa, tu gloria inmortal, Destructora de Mundos:

que tu espada en mi mano se vuelva divina Palabra.

¡Energía que todo lo creas: escribe tu himno!

 

Ya las piras humanas humean a lo ancho y lo largo;

criminales, los hombres con saña destruyen su mundo:

con rimeras de brazos cortados adornas tu talle,

con rimeras de cráneos tu cuello y tus pechos desnudos.

 

¡Krim!, exclamo y tu nombre pronuncio temblando de miedo:

¡ah, Kalí Bienhechora, perdona mis muchos pecados!

Ignorante, he creído en mentiras de vivos colores,

me he aferrado a espejismos deseando que fueran eternos;

ya los seres queridos se fueron como hojas al viento…

¡Sólo en ti, Noche Eterna, se encuentran verdad y consuelo!

 

Despeinada, te agitas blandiendo la espada sangrienta;

la cabeza cortada te mira con ojos de vidrio.

“¡Tú que tanto sabías, responde: ¿qué sabes ahora?!”

le preguntas y lanzas al aire la risa que hiela. 

Una mano hacia arriba me muestras que dice: “no temas”,

otra mano hacia abajo promete divinas ofrendas.

 

¡Ah, Kalí Bienhechora, contemplo tus pechos al aire,

los pezones mirando orgullosos al cielo de plomo;

en tu vientre de diosa el ombligo parece un lucero;

entre brazos bailantes rotundos asoman tus muslos;

tus caderas danzantes en torno salpican la sangre;

de azabache tus nalgas ondulan al ritmo del canto;

tintineo de ajorcas despiertan tus pies delicados

al bailar sobre el blanco cadáver aún empalmado.

¡Oh, Kalika Smasana, rodeada de piras y cuerpos:

para tí el mundo entero se ha vuelto ya un gran cementerio!

 

Torbellinos esparcen cenizas y mezclan los huesos;

los chacales aúllan y se oye graznar a los cuervos:

“¡Ved al rey codicioso triunfante en su nuevo palacio;

ved al rey de la tierra y los cielos juntar su cosecha.

Esas manos rapaces ahora reparten sus dedos;

esas cuencas vacías ahora escudriñan lo negro.

El que todo lo supo y lo quiso ni quiere ni sabe:

el cerebro soberbio ha cedido su trono al alcohol!”.

 

En lo alto la Diosa levanta su cáliz de cráneo;

risotadas profiere, borracha, la Madre del Mundo.

La Energía Suprema me mira y me arrastra con ella:

torbellinos de fuego y de hielo dispersan mi mente;

me disipo en tu llama y el tiempo hace fin de repente.

¡Sólo en ti, Shakti eterna, Kalí, vivo ya para siempre!

 

El silencio vacío ha trenzado su nido de oro:

el diamante en el loto reposa bañado en silencio.

 

Uno somos tú y yo: yo y tú somos uno.

 

Hrim, Hrim, Hum, Hum, Krim, Krim, Krim,

¡KalÍ Bienhechora!,

Krim, Krim, Krim, Hum, Hum, Hrim, Hrim,

¡salve!

 

 

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HIMNO A LA NOCHE

 

¡Salve, Noche,

Diosa de azabache,

vestida de brillantes,

coronada de luna,

perfumada de jazmines,

tintineante de grillos,

aullante de lobos,

silenciosa de astros,

helada de témpanos,

madre de los dioses,

señora del caos,

terror de los malvados,

protectora de espectros,

descanso del sol,

encubridora de amores,

alcahueta de poetas!

 

¡Salve, Madre!

 

¡Salve, Diosa de la  Clara Luz,

destructora de la mentira,

que haces callar a los hombres

y así reordenas el cosmos,

amiga de hienas y chacales,

bienhechora,

que bajo tus sedosas alas

envuelves el mundo en oscuridad

y paz!

 

¡Salve!

 

Tuyo es el principio y el fin,

tuya es la verdad,

¡oh, Diosa de ojos centelleantes,

eternamente joven!

En ti, la Unica Noche,

se funden vida y muerte,

sombra y luz:

tú haces despertar a los muertos

y dormir a los vivos,

tú anulas las diferencias

y aniquilas las ilusiones.

¡Oh, tú, la Suprema Hechicera,

creadora de universos,

destructora de mundos,

vencedora de la Gran Magia,

detentora de la Palabra,

océano de Silencio,

Vacío sin límites,

Madre!

 

En ti aquél que tú eliges se disuelve

y nunca vuelve a renacer,

ya carne de tu carne

y sangre de tu sangre,

Diosa inmortal que sostienes

el sable y la cabeza cortada

y levantas en una mano el cáliz

y haces con la otra la señal de paz.

 

Cuando la helada hace crujir los vidrios

y los hombres se revuelven en la cama,

entregas el mundo a tu hijo,

tú que reinas sobre las cumbres nevadas

y los cementerios,

y, alimentándole con poderoso alcohol,

te unes a él en un abrazo eterno 

—¡oh, Diosa de pechos turgentes

y bien torneados muslos,

Kalika adorada!—

y ya sólo respira tu aliento,

y ve tu mirada,

y siente tu piel,

y bebe tu sangre,

y piensa tu mente,

y oye tu risa,

y late en tu pecho,

y vive en tu vientre,

y se consume en tu llama,

¡oh, Shakti omnipotente!

¡Omnipotente Diosa!

 

¡Salve, Noche,

que llegas precedida de diamantes!

 

¡Salve, eterna Noche!

 

¡Salve, amantísima Madre!

 

 

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El viaje seminal

 

Almendros en flor de finales de marzo

custodian el camino tras las últimas nieves.

 

Campos de verde y rojo bañan la vista;

negras vides ocultan sus designios de fuego.

 

Blancas sábanas de agua desenvainan

la espada de plata de la carretera.

 

Como una gota de sangre el coche se desliza raudo

filo abajo, cortando las blancas carnes de la tierra.

 

Al pasar junto al puticlub de oscuro recuerdo

el disco del 69 canta su simpatía por el diablo,

señor de las moscas.

 

A la noche, en la fría plaza, lanzo al cielo negro,

entre las grises agujas de piedra,

mi pregunta, como un cuajarón de sangre y lágrimas.

 

El cierzo se burla y me perfora los tímpanos

con agujas de hielo,

rechazándome a las oscuras criptas.

 

Grito: “¡Shiva sin su Shakti sería sólo un cadáver!”;

y al nombre de la Diosa mi copa salta en pedazos,

sembrando témpanos de alcohol.

 

En la habitación, un estruendo disipa el denso sueño:

ante mí el ángel del Paraíso blande su espada de fuego

y me fulmina con su mirada.

 

Por la mañana, en la pared chamuscada

leo el negro tizón de la respuesta:

“Ni libre ni ocupado”.

 

 

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 Himnos ..GRANDE

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Tres

 

 

 

Buitre en la jaula,

tristes palabras terribles,

las alas quietas,

la mirada ausente… 

¡Aquí acaba quien te tiene preso!,

¡aquí se hunde en el olvido el hierro!,

que, libre, te glorificas ya en lo alto

y no han de bastar lágrimas para enturbiar tu luz,

¡hijo del aire!,

¡límite nuestro!

 

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Dos

 

Érase un hombre

en un país lejano.

 

Era un país brumosamente

abstruso y el tiempo

era impreciso,

ambiguo,

cambiante y uniforme en su inmensidad:

era un instante único,

tal vez ahora mismo.

 

Este hombre pasaba sus días soñando

despierto y sus noches

soñando que estaba despierto,

en un mundo huidizo,

sutil y poderoso al mismo tiempo.

 

Pero esto no significa

que no existiera.

Su luz era, sin duda,

la existencia misma

y el que viera no quiere decir

que no pensara como todos,

aunque distinto.

Porque era artista.

 

Él y su obra

eran una misma cosa

y ambos creaban juntos:

él, un objeto cargado de sentido;

ella, el sentido mismo.

 

Y así, al escribir él,

que era poeta,

dulces poemas,

recio en su diestra flameaba el estilete,

firme la tablilla soportaba el aguacero,

y de las aguas tenebrosas surgía,

radiante,

un nuevo Venus.

 

Y así, al leer alguien

(¿quién sabe?, tal vez

la misma Venus),

aquella tablilla salvada del naufragio,

un hombre surgía en su escritura absorto;

solitario, quizás,

pero bien cierto:

tan cierto como tú

que ahora me lees.

 

Sólo desde su inocencia

escribir podía,

pues lo que escribía escribía de él

y él era lo escrito.

Recio en su voluntad construía

un mundo entre estrellas,

lejanas compañeras entrañables en la noche,

sol poderoso de día,

y pues nada en su mundo había

que él no hubiera deseado,

sólo sutiles goces y elevadas sensaciones

consideraba dignos de posarse

en la blancura del papel.

 

Lector incesante,

seguía senda en despoblado.

¡Sólo en ti guía hallaba

en la oscuridad,

incesante Poema,

misterioso Lector!

 

Escritor,

era confuso y oscuro,

daban vueltas las palabras

sobre sí mismas

y de la máxima tensión

quería extraer el súbito

destello,

el resplandor de la luna

al retirarse las nubes

que ocultan toda

luz.

 

Era una noche serena y

el canto de los grillos

anunciaba por doquier

que era verano.

Rumorosos en la oscuridad

los chopos velaban el agua

que gorjeaba en las sombras

como el dulce nido

que el silencio teje

al corazón enamorado

de los ruiseñores;

temerosos, nuestros pasos

seguían senda en sueños.

 

Hay corzos en el valle:

la luna los ha desvelado

y mordisquean casi inmóviles

la hierba.

 

Hubo en un tiempo

un valle misterioso

y entre el titilar de las estrellas

y el susurro de la noche

acechaba,

luciérnaga,

el cazador

la presa

 sagrada.

 

Rojo sobre ocre

y blanco sobre negro

lo dicen todo:

rojo del sol

y ocre de la tierra,

blanco de la luz

y negro de la muerte,

líneas sobre mi cara

y sobre mi cuerpo,

en la mano el venablo

de punta silícea

y del cuello el cristal de roca

y la pluma de águila

que dan vuelo al espíritu,

hijo del aire.

 

Gracias por tu vida,

hermoso animal:

has crecido a la luz de las primaveras

y en los atardeceres plenos del verano

levantabas maravillado la vista

de la fresca corriente

para ver del reflejo rutilante

el claro origen, estrella

la más bella,

lucero de la

tarde.

 

Se ha cumplido

tu tiempo en el mundo

para que al amanecer,

tras una noche de cantos,

brille en la mirada de los míos

tu cuerpo resplandeciente

de rocío,

¡vida que da vida,

sol de la mañana!

 

¡Silba en el aire!,

¡vuela, centella!:

¡éste es el hombre

venablo,

  venado!

 

 

 

 

 

Al despertar

era mediodía.

 

Pronto empezará la fiesta,

plenitud lograda,

y al caer el sol seguirá

a la luz de las hogueras,

batiente tambor y flautas de caña,

la danza del hombre

viviente.

 

Érase un hombre

en un tiempo lejano,

dueño de sus soledades,

cazador de sueños,

agua turbulenta,

 hijo del águila. 

 

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Uno

 

Tres van por la vereda.

 

Uno es Jaguar: dos blancas piezas

lucen en su pecho, piel jaspeada

cubre su espalda; sobre su cabeza

el cielo silencioso lleno de estrellas;

en su mirada el hijo de la Tierra.

 

Dos es Águila y su corazón se nutre

del aire más sutil y del vuelo más sereno;

sobre él las pinturas del viento:

remolinos de negra cabellera

caen sobre sus hombros y su mirada

brilla en la noche buscando en el sendero

las huellas del Poder.

 

Tres es Lobo: bajo su gris pelaje

el cristal de roca del conocimiento;

duro en su voluntad, sus pies pisan

suavemente piedras y troncos caídos

siguiendo la Senda de Luz.

 

Tres van por la vereda.

 

Avanzan uno tras otro siguiendo

la senda de luz.

Cantan el búho y los grillos,

gritos de la noche rasgan el silencio,

el silencio lo ocupa todo como agua que vuelve.

Van cantando al unísono

una queda melodía,

hecha del rugido del Jaguar,

del graznido del Águila,

del aullido del Lobo,

que domina la selva y el desierto,

que domina el aire y las cumbres,

que domina bosques y cuevas.

 

Tres van por la vereda.

 

A su paso el bosque mece

sus frondas oscuras, mezcla el aire

mil aromas.

Sus rostros impávidos lucen negros

y rojos, ocres y blancos:

líneas de vida y muerte,

círculos de misterio y poder.

 

Llegarán a la entrada de la grieta

como llegaron los antiguos;

volverán al crisol donde toda maravilla

tiene su origen;

entrarán en la gruta sin cesar su canto;

enfilarán la húmeda vagina

resbalando en la arcilla,

llevados por el lejano eco de sus voces

hasta el lugar profundo

donde las fuerzas de la tierra,

madre de todos los seres,

crean. 

 

 

 

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